Una identidad cálida, expresiva y reconocible.
La identidad combina tonos vinotinto, crema, blanco y negro para construir un universo visual cálido y contemporáneo. La profundidad del vinotinto aporta personalidad, mientras que los tonos claros permiten que los productos y las ilustraciones sean los protagonistas.
El sistema gráfico incorpora ilustraciones de croissants, éclairs, panes y pretzels. Estos elementos crean una textura visual propia y permiten que la marca se exprese de manera flexible en empaques, vasos, papel envolvente y comunicaciones digitales.
La tipografía equilibra carácter y legibilidad, reforzando una personalidad cercana sin perder orden ni consistencia.